Asturias
- Diario de viajes

- 24 sept 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 sept 2021
Esta entrada corresponde a la ruta de los Lagos de Covadonga, así como la visita a la basílica y la ermita.


Cuando fui era verano de ahí que en la foto la laguna salga con tan poca agua.
Para ir contratamos, en una agencia de viajes, una excursión organizada que nos llevó a ver los lagos y la basílica y la ermita de Covadonga.
En la explanada de los lagos se pueden encontrar unas minas en las que puedes acceder un tramo pequeño como se ve en la imagen. Aunque no es en el único sitio ya que durante la bajada a los lagos podemos ver más.

Para acceder a los lagos tienes que hacer unas rutas de senderismo que las hay de distintos tipos para que puedas elegir el nivel de dificultad.

Esta ruta sólo se puede hacer caminando ya que cuando acceder al la zona hay un parking dónde tienes que dejar el coche porque no te dejan ir más allá y, la verdad, desde mi punto de vista, me parece lo mejor para que no se pierda el paisaje. Esta ruta en cuestión se hace muy bien.
Tras la visita de los lagos nos dirigimos hacia la Basílica y la ermita de Covadonga.
Pensaba que me iba a encontrar lo típico ,una iglesia y poco más, pero cuando llegamos nos encontramos con esto:


Me encantó es lo único que puedo decir. Tanto por el tipo de arquitectura neorrománica, como por el paisaje. Me pareció no estar en España ya que también está, como se ve en la foto, entre montañas.
Aquí mismo en esta explanada se encuentra la Ermita. Para los que no conozcan esto y conforme vayan leyendo dirán pues una Ermita como otra cualquiera. Pero lo cierto que es la más rara y a la vez con más encanto que he visto, las imágenes hablan por sí solas.

Es una Ermita que a simple vista pasa desapercibida y es que eso eran lo que pretendía que fuera un refugio a su vez.
Además toda esta zona está rodeada de Leyendas que podréis ir leyendo. Leyenda como por ejemplo alguna sobre Don Pelayo.
Recomiendo este lugar para todo tipo de personas, tanto para religiosos como para gente no creyente. Porque si eres creyente te encantará todo el simbolismo que se encuentra en la zona. Y si no eres creyente te gustará por el lugar, por como los edificios se integran en el paisaje.



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